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viernes, 22 de noviembre de 2013

JFK, icono cultural: de Andy Warhol a Marilyn Manson


El arte ha reflejado su magnetismo y sus contradicciones
Su muerte eclipsa su figura como presidente


’Flash’ November 22, 1963’, Andy Warhol,1968 (53.3 x 53.3 cm.) The Andy Warhol Museum, Pittsburgh.noticias



Robert Rauschenberg. ’Retroactive I, 1964’, Óleo y serigrafía sobre lienzo, 84 x 60 pulgadas (213.4 x 152.4 cm), Wadsworth Athenuem, Hartford, Connecticut © Robert Rauschenbergnoticias


Greg Kinnear como JFK en la serie ’los Kennedy’noticias


’22/11/63’, la novela de Stephen King que plantea que hubiera pasado si no hubiera muerto Kennedy.noticias

La figura de John Fitzgerald Kennedy inspira un buen número de películas y series de televisión

ESTEBAN RAMÓN 21.11.2013

John Fitzgerald Kennedy, guapo, triunfador, carismático, mujeriego. Un cadáver hermoso asesinado en uno de los acontecimientos más impactantes del siglo XX. Uno de los presidentes más famosos de la historia de EE.UU. que, en poco más de tres años, vivió la carrera espacial, la mayor tensión de la guerra fría y la lucha por los derechos civiles. ¿Qué ha representado el icono Kennedy en la cultura durante estos 50 años?

Por un lado, es la quintaesencia del sueño americano, idealizado como cualquier fallecido. Su imagen absorbe la proyección de una América que nunca fue. Por el otro, simboliza el vacío tras la iconografía. Porque JFK es más imagen que relato, más paisaje que retrato. En cuanto a películas, por ejemplo, está, lejos de los dos presidentes más representados: Abraham Lincoln y Richard Nixon, es decir, el héroe y el villano. Lincoln fue asesinado tras completar su labor. JKF es un presidente interruptus, eclipsado por una muerte que ha ejercido más fascinación que su figura.

Ejemplo perfecto es JFK, la película de Oliver Stone que es una declaración de amor hacia Kennedy, pero en la que su personaje es prácticamente un figurante, un McGuffin tiroteado. Pero, como icono mayúsculo de su siglo, la fotografía, pintura, literatura y el cine, han retratado sus contradicciones y dibujado su magnetismo.
Fotogenia americana

Tan solo seis días antes de tomar posesión, JKF se dejó fotografiar con su mujer e hijos por Richard Avedon, el gran maestro del retrato. Seis fotografías se publicaron en el Harper's Bazaar. El resto, permanecieron inéditas hasta 2007. Era el inicio de la combinación más efectiva y glamurosa de presidente-primera dama. El propio Avedon sucumbió a los encantos de esa corte presidencial, bautizada 'Camelot' por ser el musical de Broadway preferido de JFK. "Los Kennedy y mucha de la gente a la que ellos atraíanestaban llenos de promesas y orgullo como no he vuelto a ver en los políticos estadounidenses", dijo años después el fotógrafo.

El reverso irónico de tanto papel couché lo plasmó el pop-art, con obras tan importantes como Retroactive I, de Robert Rauschenberg. Como toda celebridad de los 60, JKF tuvo su serie de cuadros del inevitable Andy Warhol: Flash-November 22, 1963, realizados cinco años después del asesinato. El artista, obsesionado con el cruce entre tragedia y fama, declaró: “Era guapo, joven e inteligente, pero no me molestó mucho que muriera. Lo que me molestó fue el modo en el que la televisión y la radio programaron a todo el mundo para sentirse triste. Por mucho que lo intentaras, no podías escapar de eso”.
Liderazgo y poder

El 22 de octubre de 1962 Picasso, a sus 81 años, presenció el discurso de Kennedy alertando del descubrimiento de misiles soviéticos en Cuba y se encerró 10 días para completar su serie sobre El rapto de las sabinas, que simbolizaban el enfrentamiento y la destrucción entre las dos potencias.

Mientras Picasso pintaba en el sur de Francia, el mundo contenía la respiración. Bobby Kennedy escribió Trece días, un libro sobre el momento definitorio del mandato de su hermano que ha dado lugar a dos películas: Los misiles de octubre, telefilme de 1974 con William Devane como JFK y Martin Sheen ya merodeando por la Casa Blanca. Y en al año 2000, Trece días, una revisión que incluía documentos desclasificados, con Kevin Costner repitiendo en el universo JKF y Steven Culp interpretando al presidente aprovechando sus credenciales: ya le había interpretado telefilme Norma Jean & Marilyn.

Ambas retratan que su mejor legado para evitar el holocausto inminente fue, sencillamente, no hacer nada. En la historia, un hecho vital; en la ficción, un personaje pasivo. La reciente El mayordomo, James Marsden, toca otro de los sucesos de su breve mandato: la lucha de los derechos civiles.

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