Resulta que el hombre no pudo… digamos, “escapar”, del firme… ¿“abrazo”? de su pareja debido a la succión que lo mantenía ya no tan firmemente aferradito a ella. Ambos se mantuvieron en el agua hasta que lograron llamar la atención de una señora que caminaba por la playa, quien les dio una toalla una vez ambos lograron moverse como siameses hacia la orilla.
Un médico fue llamado para asistirlos en la escena pero tuvieron que ser trasladados en ambulancia al hospital donde a ella se le inyecto un dilatador uterino que se suele utilizar en mujeres embarazadas.
Fuente IL Mattino

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